Habíase una vez un país habitado por Figuras Gemetricas llamado Circunlandia. Este país se había llamado así porque la mayoría de sus habitantes eran Círculos. Y digo la mayoría porque no todo el mundo lo era. ya que también había Triángulos, Cuadrados, Rectángulos, Rombos, y demás Figuras.
Los Círculos, que se consideraban seres hermosos por ser mayoría, por se "normales", rechazaban y se alejaban del resto de figuras por su "anormalidad".
Los cuadrados son raros, decían entre ellos. Tienen picos y lineas rectas. No son tan bellos como nosotros, que somo Figuras Perfectas. Nosotros podemos rodar y rodar, y somo totalmente simétricos por todas partes. Nadie puede compararse con nosotros los Círculos.
Y que nadie se acerque a esos raritos, decían otros. Seguro que tienen una enfermedad contagiosa.
¿Y si acabamos como ellos? Ya no seriamos seres normales, no podríamos rodar tan bien. Ellos son incapaces para cualquier cosa, sobre todo para rodas.
Y así, bajo estas ideas, los Círculos no permitieron la entrada de las otras Figuras en los colegios, ni en los restaurantes, ni en el gimnasio de Kárate, ni el equipo de ajedrez, ni en ningún lado.
Consideraban mejor tenerlos apartados y no acercarse mucho a ellos, pues, según decían, "seguro que no traen nada bueno".
Y su mundo quedo así:
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